Tras la pérdida de su compañero de 4 patas de manera trágica, su dueño se quedó muy marcado sentimentalmente. Los amigos tratando de animarlo y de que saliera de ese bache, le regalaron una perrita para intentar animarle.
Pero transcurrido un año, este señor, por dolor a la traicion a su perro fallecido, no le sale del corazón el quererla y volcarse con ella.
Esta es la importancia de no forzar situaciones, cada persona necesita su duelo y ser ella misma quien decida cuando necesita una mascota a su lado.